domingo, 27 de mayo de 2018

La casa del tigre.




Todo el que gusta de callejear por el centro de nuestro casco histórico conoce la pequeña calle Amparo, a medio camino entre la Plaza de San Martín y el Pozo Santo. Pues bien, en esta calle, sobre la fachada del número 9 podemos ver el curioso azulejo que les muestro más arriba y que hace alusión a la antigua existencia de un tigre en el interior de dicha vivienda. Como las historias del tigre y del edificio por sí mismo van de la mano, recordémosla y encontrarán la explicación de este famoso ya "salto del tigre".

La “Casa del Tigre”, como se la conoció desde hace ya más de cincuenta años, se mandó edificar en el año 1898 por el que fuera Gobernador Militar de la ciudad de Sevilla y Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén don Pedro Parias González, destinándola a su residencia particular. Dicho edificio, se construyó sobre el solar de una vieja posada del siglo XVI, llamada de Santa Teresa, por haber pernoctado en aquel lugar Santa Teresa de Ávila, así como sobre una antigua casa particular del siglo XVII. Edificios que siempre estuvieron rodeados de viejas leyendas.

Tras construirse el definitivo edificio a finales del siglo XIX, se convertirá en la residencia oficial del Gobernador de la ciudad. La entrada principal del edificio, se encontraba orientada hacia la fachada de la Calle don Pedro, a través de la cual, se daba acceso a un amplio patio de columnas y unas románticas escaleras de caracol que comunicaban al invitado con la plata superior, dandole un aspecto decimonónico. La fachada de la calle Amparo, era la antigua fachada de servicio, por cuya puerta principal, entraban los carruajes del señor, hasta la segunda escalera de mármol, que comunicaba con la planta superior.



En el año 1943, tras el fallecimiento del Gobernador Parias, dicho edifico, pasa por compraventa a manos de don Isacio de Contreras, un conocido aristócrata y político de la ciudad de Sevilla, natural de Alcalá la Real, en la provincia de Jaén. Debido al mal estado de conservación, se tuvo que reformar casi por completo. Reforma que tuvo lugar en el año 1956, por la cual se cambió la orientación de la entrada principal de la casa hacía la Calle Amparo, reformando la fachada de esta calle y dividiendose el edifico en varias fincas independientes que hoy son locales comerciales ocupados por los artesanos mas antiguos de la ciudad, entre los que hay escultores, grabadores, doradores y bordadores, dos pisos en la primera planta y un piso en la segunda planta.

El edificio permaneció alquilado a la familia del famoso poeta Saenz de Andino por la familia Contreras, durante unos años, tras lo cual se alquiló a don Javier Lasaleta del Clos, Director del Zoológico de Jerez de la Frontera. Dicho inquilino, era propietario de dos tigres, que había cazado y criado en uno de sus frecuentes viajes a África. Al criarse en cautiverio los tuvo durante mas de diez años como animales domésticos en el edificio, y fue, entonces, cuando comenzó a llamarse popularmente “La casa del Tigre”.

Tras pasar de nuevo el uso del edificio a la familia propietaria se inicia una nueva reforma en el año 1977 en la que se restituirán vigas, y reforzaran viejos muros que habían sido aprovechados de las antiguas casas del siglo XVI y XVII en la reforma anterior. Se convertirá en la residencia familiar de los actuales propietarios desde el año 1978.

En la actualidad, la propiedad del edifico, ha procurado mantener viva la historia y singularidad de la casa, respetando en todo momento su antigua distribución, manteniéndolo en el mejor estado de conservación posible y albergando en su interior una gran colección de recuerdos familiares, muy vinculados con la historia de la ciudad y de España. Y en la fachada de la calle Amparo tuvieron a bien colocar un azulejo recordando a los sevillanos la historia del tigre del Director del Zoológico de Jerez.

viernes, 25 de mayo de 2018

El azulejo de la Barriada de la RENFE.




Junto al número 4 de la calle Brillante, en pleno corazón del barrio de la Macarena, podemos ver dos azulejos. El de la derecha del edificio indica la existencia de un centro social de gran vida interna y con actividades socio culturales prácticamente todo el año. Este centro lleva el nombre de San Francisco de Asís.

El nacimiento del Centro Cultural San Francisco de Asís se gesta hacía el año 1978, donde un buen grupo de amigos conciben la idea, la mayoría vecinos de San Francisco de Asís. El objetivo fue buscar un lugar de reunión desde donde trasladar la cultura a los vecinos de la barriada.


El segundo de ellos es el azulejo que encabeza este texto. Hace honor al origen de la barriada. Ésta es conocida por la Barriada de la RENFE pues se construyó pensando en que sirviera de hogar para los trabajadores de esta entidad pública a principio de los años sesenta del siglo pasado.

El azulejo fue colocado en el año 2004 y, junto al Arco de la Macarena, dibujado en el centro en referencia al barrio, se pueden ver dos locomotoras de trenes, una de carbón, como las que existían en los tiempos de creación del barrio y otra de un tren de alta velocidad AVE, reflejo de los tiempos de colocación del azulejo.


jueves, 24 de mayo de 2018

El Huerto del Rey Moro.




Aunque situada en el barrio de San Julián, la calle Enladrillada está más unida a la parroquia de San Román,iglesia que pone fin a dicha calle por su extremo sur. El extremo norte, tras recorrer casi quinientos metros, está situado junto a la Plaza del Pelícano y muy cercana la la antigua iglesia de Santa Lucía.

Pues bien, hacia la mitad de esta calle, en el número 36, nos encontramos con un espacio abierto, un espacio verde con nombre propio: Huerto del Rey Moro. Veamos qué es y adentremonos en su reciente historia.


El Huerto del Rey Moro es, desde 2004, el mayor espacio público del Casco Histórico de Sevilla no urbanizado. Un espacio verde autogestionado por y para el disfrute y el esparcimiento de los vecinos del barrio, donde se permite la agricultura urbana.

Este solar es parte del terreno en el que se estableció el huerto de la Casa del Rey Moro, una construcción doméstica de fines del siglo XV y principios del siglo XVI. La tipología constructiva de la casa pertenece a un momento en que coinciden el gótico final y los inicios del renacimiento con una fuerte tradición islámica. El huerto, ubicado en las espaldas de la vivienda y con una superficie de unos 5.000 metros cuadrados aproximados, es hoy un enorme espacio abierto que conserva la misma funcionalidad histórica de zona verde y de explotación de la tierra. Un solar en el que, a través de la arqueología, ha quedado constatado su relación con la horticultura urbana desde el siglo XI hasta el siglo XVII.


Abandonadas durante los últimos siglos, casa y huerta se transformaron de acuerdo a las necesidades del vecindario. La primera se transforma en casa de vecinos y la segunda en lugar de abastecimiento de distintos productos hortofrutí­colas -higos, moras, ní­speros, limones, naranjas, etc- para los vecinos que cultivaron la huerta en épocas de necesidad.

Como solución a la degradación patente, y como medida de protección patrimonial, en 1985 se declara La Casa del Rey Moro como Bien de Interés Cultural (BIC), bajo la categorí­a de Monumento, y se define, además un entorno o espacio que gozarí­a de la misma protección que el inmueble, ya que cualquier alteración en él afectarí­a directamente a los valores propios del bien. Esta zona de reserva patrimonial comprende en extensión el Huerto del Rey Moro, el cual no puede ser entendido sin la casa, y la casa no puede ser explicada sin el Huerto.


La Asociación de Amigos de la Huerta del Rey Moro "La Noria", en febrero de 2004, inauguraron la ocupación del espacio para uso y disfrute del vecindario. Así­ los vecinos, en pro de su conservación y con una organización autogestionada, instalaron huertos colectivos con materiales reciclados. Desde entonces diversos colectivos los han mantenido.

En 2008 se llevó a cabo una intervención arqueológica de carácter preventiva, realizada por los arqueólogos D. Juan Luis Castro Fernández y D. Daniel Barragán Mallofret, cuyos resultados, tanto en la intervención como en la prospección geofí­sica, sacaron a la luz el potencial cientí­fico de los elementos arqueológicos documentados y detectados. 

La mayorí­a de las estructuras localizadas tienen una funcionalidad hidráulica y están sin duda relacionadas con el carácter hortofrutí­cola del espacio a lo largo de la historia. El estudio de los mismos de una manera profunda y sistemática aportarí­a, sin duda, información muy útil que nos permitiráí­a profundizar en el conocimiento histórico de este sector de la ciudad, así­ como su puesta en valor orientado al disfrute de los usuarios y vecinos del Huerto del Rey Moro.


miércoles, 23 de mayo de 2018

La casa del "encendedor" José Santizo Román.




Sobre la fachada del número 25 de la calle Peñuelas, en plena Plaza de San Román, nos encontramos con este azulejo recordándonos el lugar de la casa natal de Don José Santizo Román.

La historia comienza en 1878. En este año nace José Santizo Roldán, patriarca de una de las dinastías de encendedores de pasos más longeva y reconocida de nuestra Semana Santa. En la actualidad van ya por la quinta generación. Durante más de un siglo, han creado escuela a la hora de alumbrar una imagen y forman parte indisoluble de las hermandades sevillanas, en las que además han desempeñado otros roles, como sacristán, acólito y oficial de juntas.


Ahora un libro recoge por primera vez el legado de estos hombres de la caña. La saga de los Santizo (Editorial Jirones de Azul) es una publicación escrita por Miguel Ángel Santizo Rodríguez. Su autor, biznieto del primer Santizo encendedor, ha escrito la historia de esta emblemática familia, localizada en sus orígenes en la collación de San Román y la Puerta Osario:«Mi bisabuelo encendía las farolas del Centro y era sacristán de la capillita de San José. De la unión de ambas cosas, creó a principios de siglo pasado la figura del encendedor de pasos».

Es Santizo Roldán, quien con sus seis hijos, monta las primeras cuadrillas de encendedores y acólitos profesionales «abarcando todas las cofradías» en los años 30. Entre los llamados «Santizos destacados» hay que subrayar el nombre de Manuel Santizo García, nieto del fundador, exhermano mayor de Torreblanca y hasta hace unos años sacristán del santuario de los Gitanos, su hermandad de cuna. Manuel debutó con apenas 16 años: «El primer paso que encendí fue el del Señor de la Sentencia. Ya, de palio, el de la Virgen del Rocío en 1961», rememora «con añoranza» aquellos comienzos al lado de su padre Miguel, «un hombre poco hablador» del que nunca dejó de aprender: «Lo esencial es tener un buen pulso, porque si se mueve la mano, malo. Pero también influye una buena cerilla, el pabilo y el temido viento», explica mientras dice que en Semana Santa hay días que «coge la calle y no la suelta». 

Él y su hijo Miguel Ángel ha servido a muchas hermandades. Actualmente están en el Dulce Nombre de Bellavista, Torreblanca –su actual barrio de residencia, San Roque –de la que también son hermanos–, Polígono de San Pablo, San Esteban, San Bernardo, Carretería y la Soledad de San Lorenzo. 

De otro lado, la rama de la saga que parte del hermano de Manuel, José Santizo García y sus hijos José y Sergio, también aparece en la obra. A estos corresponde alumbrar los pasos de la Milagrosa, La Cena, la Estrella, la Redención,SanBenito, la Sed, el Baratillo, las Siete Palabras, los Negritos, la Esperanza de Triana, el Gran Poder, La O, el Cachorro y la Trinidad. 

martes, 22 de mayo de 2018

Monumento a la Evolución.




En el interior del recinto hospitalario Virgen Macarena, nos encontramos con este monumento forjado en bronce en una fundición de Camas, tal como indica una de las inscripciones a los pies del monumento, y realizado por el escultor y profesor en la Facultad de Bella Artes Jaime Gil Arévalo.
El monumento lleva el sugestivo título de "Monumento a la Evolución".

Para los que no conozcan la obra de Jaime Gil Arévalo, una pincelada les puede indicar su categoría. El Monumento al Toreo de la rotonda de Camas es obra suya, así como el Monumento a la Constitución de Dos Hermanas. Fue autor de exposiciones como "Las puertas del Infierno" que tanta repercusión tuvo en el mundo artístico, además de ser supervisor de los trabajos de restauración del Giraldillo.












lunes, 21 de mayo de 2018

La mano de Fátima en Sevilla.




Es muy común en los antiguos edificios del centro de nuestra ciudad encontrarse con aldabas en sus puertas como las que vemos en la foto. Se trata de la llamada Mano de Fátima, aunque también es conocida por su acepción árabe, jamsa.

Se trata de una mano de rasgos finos, con anillo o sin él, que sostiene lánguidamente un fruto, como si fuese a dejarlo caer en la mano que se dispone a llamar a la puerta. La simplificación de esta aldaba convirtió el fruto en una sencilla esfera. La mano metálica parece por tanto una mano amable, que al menos teóricamente avisa de la actitud acogedora de los moradores de la casa.

Pero hay quien confiere este uso al símbolo de la cultura popular árabe y judía sefardí, tratándose así de la mano de Fátima o jamsa, que significa “cinco”, en referencia a los cinco dedos de la mano, que representan los cinco pilares de la religión musulmana (la shahada o profesión de fe (شهادة [šahāda], la oración o azalá (صلاة [ṣalāt] cinco veces al día, la limosna o azaque (زَكاة [zakāt], el ayuno o sawm (صَوْم [ṣawm]) en el sagrado mes de Ramadán, y la peregrinación a la Meca al menos una vez en la vida).

Se explica su uso por la protección basada en la leyenda en la que se cuenta que estando Fátima, (la hija del profeta Muhammad) en su casa preparando la cena para su marido Alí, llegó éste con su segunda mujer inesperadamente, Fátima se sorprendió tanto que, dejó caer la mano en una olla de aceite hirviendo (dicen que se sintió celosa). Como consecuencia quedó lisiada de por vida y su padre escogió el símbolo de su mano para inmortalizar aquel suceso.

Es curioso que, en su origen, las casas musulmanas ponían dos aldabas diferentes en la puerta de la casa, una como la que vemos en la foto, a la izquierda de la puerta, que tocaban las mujeres cuando querían acceder al interior del edificio; y otra a la derecha, con forma fálica, para que la utilizaran los hombres. Los sonidos de ambas eran diferentes y se sabía cuando quería acceder un hombre o una mujer y, en función de esto, acudía un hombre o una mujer a abrir la puerta.

domingo, 20 de mayo de 2018

La bomba de la calle Mosqueta.




Cuando paseamos por la calle San Esteban en dirección al centro de la ciudad y alcanzamos la esquina de la calle Mosqueta nos encontramos con un insólito elemento encajado en la pared color albero de la fachada de ésta última.

De material metálico, ya oxidada por el tiempo, y suponemos que sin carga peligrosa, una bomba del siglo XIX (bala de cañón para ser más exacto) permanece a la vista de todos en recuerdo de una batalla reflejada en los anales de la historia como una brillante defensa de nuestra ciudad, se trata del bombardeo de Sevilla de 1843.


El General Espartero era un tipo de esos de quienes suele decirse que están curtidos en mil batallas, con especial predilección por la estopa contra los carlistas en el norte. Tanto se le agradecieron sus servicios, y tanto se los agradeció él a sí mismo, que acabó convirtiendo en una dictadura su cargo de regente durante la minoría de edad de Isabel II.

Reacción del respetable: subirse por las paredes. En Sevilla, la noche del 11 de junio, un grupo de ciudadanos desarmados vitoreando a la Constitución, a Isabel II y a las libertades fueron masacrados por la caballería. El Ayuntamiento, incapaz de apaciguar los ánimos, declaró a Sevilla en rebeldía contra el gobierno, «el más injusto y opresor», y organizó la defensa de la ciudad contra la diplomacia de la pólvora. 

Se hicieron obras de fortificación, acopio de armamento y municiones, la creación de dos batallones francos y el aumento de la Milicia Nacional, así como un hospital de campaña en San Telmo, en definitiva, todo lo que podía contribuir a la defensa de la ciudad.

El primero en llegar fue el general Van Halen, quien se entretuvo a bombazos contra Sevilla en una fecha del año 1843 que empezaba a hacerse fatídica: el 18 de julio. Enseguida se le unió Espartero con su división, dedicando toda la jornada del día 24 a convertir en escombros, a base de zambombazos, toda la zona este de la ciudad.

Testimonio de estos hechos es la granada incrustada en el muro de la casa situada en la esquina de la calle Mosqueta con San Esteban. Fueron 606 bombas y 900 balas.

Tras diversas vicisitudes, Espartero fue declarado traidor y huyó al extranjero, mientras que Sevilla, por su heroica defensa y en nombre de Isabel II, recibió el título de Invicta, representado por una corona de laurel. Y todo esto está inscrito en una pared, en esta que ven en las fotos cercana a la Puerta de Carmona.


martes, 10 de abril de 2018

La fuente dedicada a "Antonio el Sevillano".




Existe en la Macarena, entre la Avenida de Sánchez-Pizjuán y la Calle del Doctor Fedriani, una pequeña calle peatonal con nombre propio, "Antonio el Sevillano". Allí, en uno de sus extremos nos encontramos esta coqueta cuenta dedicada a este gran cantaor flamenco.

La fuente, tal como indica un texto escrito dentro de la fuente, fue levantada por D. Joaquín Sánchez Blanco el 1 de Septiembre de 1989.


Antonio Pérez Guerrero, cantaor payo, más conocido por el nombre artístico de "el Sevillano", nació en Sevilla (en la macarena calle Macasta) en el año de 1909 y murió en Alcalá de Guadaira en 1989. Destacó por sus fandangos personales y de estilo creativo propio, dándolos a conocer en el mundo del flamenco por los fandangos del Sevillano, que fue lo que más cantó por su grandeza de expresarlos.


Vivió en Alcalá de Guadaira desde los nueve años hasta que hizo el servicio militar, y allí aprendió a cantar junto a Joaquín el de la Paula, a quien consideraba su único maestro. Profesionalmente se inició en las reuniones de aficionados de la Alameda de Hércules.

Allí según sus relatos "había siempre ocho o diez cantaores, otras tantas bailaoras y cuatro o cinco guitarristas. Y había que cantar con tos, que ésa era la gracia. Y tirarse de fiesta toa la noche. Y el día. Y te daban cuatro o cinco duros y con eso tenías que vivir". 

Sobre sus fandangos manifestaba: "Yo hago tos los cantes y conozco tos los cantes. Aunque parece que lo que más ha quedao han sío mis fandangos. En mis fandangos lo difícil esté en el final. Hay que recortar, y decirlo tó en un momento. Mi cante es recortao, no se puede alargar".


Su discografía es muy extensa, sobre todo junto al guitarrista Niño Ricardo, y en ella da muestras de su amplio dominio de los cantes, pues aunque el 80 por ciento de sus grabaciones son de fandangos y bulerías, también hay cortes de alegrías, farrucas, estilos de ida y vuelta y soleá.

Pero casi toda su obra está descatalogada. Como su memoria. Porque Antonio Pérez Guerrero es otro maestro desdeñado en esta tierra de los olvidos.

jueves, 8 de marzo de 2018

Una glorieta dedicada a "Los del Río".



En el barrio de Bami, muy cercano al Estadio Benito Villamarín, existe una glorieta en la que convergen una avenida, una carretera y una calle.

A saber, la Avenida Manuel Siurot, la Carretera de Su Eminencia y la Calle Guadaira crean una isla de forma triangular que ha recibido el nombre de Glorieta de "Los del Río" (anteriormente Glorieta de Guadaira), en honor al célebre dúo de cantantes de la vecina localidad de Dos Hermanas.


La glorieta se situa también junto a la Residencia Universitaria Rector Estanislao Del Campo y al Instituto Heliópolis y es poco transitable al estar en el cruce de las tres vías anteriormente citadas y densas en tráfico rodado. Fue inaugurada en 2003 con motivo del 40 aniversario de las carreras profesionales de Antonio y Rafael.

En el centro podemos ver un monolito de granito gris con una placa de bronce con la imagen de los dos artistas mundialmente conocido. Dicha placa fue realizada por Santiago de Santiago.


domingo, 4 de marzo de 2018

El escudo de los Enríquez de Ribera en la calle Imperial.




Tras enseñarles el azulejo del cirineo de San Roque, el retablo cerámico de la Virgen de Guadalupe, hoy terminados con esta trilogía de la calle Imperial con el escudo heráldico de los Enríquez de Ribera que podemos ver en la parte más alta de la fachada exterior del edificio de la Logia norte del Jardín Grande de la Casa de Pilatos.


El Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, más conocido como Casa de Pilatos, fue construido esencialmente entre los siglos XV y XVI. Situado en el centro histórico de Sevilla, las sucesivas compras de casas y solares por los Enríquez de Ribera permitieron ir agregando salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad.

La Casa actual, formada por el linaje de los Ribera, procedente de Galicia, se asienta en Sevilla a principios del siglo XIV, aunque su ascenso social se produce a principios del XV, gracias al longevo Per Afan de Ribera, verdadero fundador de esta Casa, quien fue nombrado Adelantado Mayor de la Frontera o de Andalucía en 1396 y cuya promoción se asentó sobre la posesión y defensa de señoríos en la frontera con el Reino de Granada.

A fines del siglo XV se unen en doble alianza matrimonial con una rama segundogénita de los Almirantes de Castilla, la de Pedro Enríquez, Señor de Tarifa, pasando a apellidarse Enríquez de Ribera y acelerando su promoción social.


Vemos que el escudo que está pintado en la fachada de la calle Imperial, y que está muy deteriorado, está divido en dos partes separados verticalmente. En la izquierda queda reflejado el de la Casa de Enríquez, en la derecha, el de la Casa de Ribera. El escudo está coronado por una corona ducal adosada a la pared.



n el artesonado del techo del Salón del Pretorio, así como en la cerámica que recubre sus paredes podemos ver los escudo heráldicos de ambas Casas por separado, la de la Casa de los Enríquez y la de la Casa de los Ribera.


viernes, 2 de marzo de 2018

La Virgen de Guadalupe en la calle Imperial.




Sobre la fachada exterior del edificio de la Logia norte del Jardín Grande de la Casa de Pilatos, nos encontramos dos elementos a los que nos vamos a referir en este post (un retablo cerámico dedicado a la Virgen de Guadalupe) y un escudo heráldico del que hablaremos mañana.

El retablo cerámico de la Virgen de Guadalupe se encuentra en la calle Imperial a una altura aproximada de cinco metros de altura.


Es un retablo cerámico compuesto por cuarenta y cinco piezas de azulejo plano pintado a mano y donde se representa a la Virgen de Guadalupe con los atributos propios de esta imagen. Presenta un marco realizado a base de escuadras cerámicas color verde.

Fue colocado por iniciativa privada de los propietarios del inmueble. Exteriorizar las devociones particulares de una familia o hacer presente la religión en los espacios públicos es una de las costumbres más arraigadas en la ciudad desde el siglo XVII, teniendo una repercusión masiva en el siglo XX.


jueves, 1 de marzo de 2018

El cirineo de San Roque en la calle Imperial.




En junio de 2010, la tertulia cofrade "Cirineos de San Roque" tuvo a bien colocar en la estrecha calle Imperial un azulejo en homenaje a una de las figuras secundarias de la Semana Santa sevillana, el cirineo que acompaña en su paso al Señor de las Penas de San Roque y que representa a todos aquellos que soportan el peso de la cruz (alegóricamente también el peso del paso) en su hermandad.


El azulejo, de pequeña dimensiones, está situado en la parte de la calle más cercana a la esquina con la iglesia de San Esteban y contiene la figura del citado cirineo acompañado, de espaldas, por un costalero de la hermandad. En él se puede leer el texto "Bájate aquí miarma. Cirineos de San Roque. MMX".


martes, 30 de enero de 2018

Retablo de la Virgen del Carmen.




El día 13 de mayo de 1973, en la calle San Luís, sobre una fachada adjunta a de la Iglesia de San Gil (entre la iglesia y el 125 de la calle), fue bendecido este retablo cerámico dedicado a Nuestra Señora del Carmen, colocado por la misma Hermandad de Nuestra Señora del Carmen con sede en la propia parroquia.


El retablo fue pintado por Facundo Peláez Jaén y elaborado en la fábrica de Cerámicas Santa Ana de Triana. En el diseño, la Virgen está coronada como reina de los ángeles, lleva bien la insignia carmelita. La imagen de la Virgen está sedente y porta el escapulario que según la tradición entregó a San Simón Stock. El Niño mostrando sus tres potencias divinas, lo lleva también.

El escapulario carmelita es considerado por la Iglesia un Sacramental, esto es un objeto que como signo ayuda a vivir santamente y a aumentar la devoción.


viernes, 19 de enero de 2018

El Oratorio de San Felipe Neri (8): el Coro.




A los pies del templo y situado junto a la puerta de acceso al mismo, nos encontramos con un sotocoro con algunos lienzos de interés y un confesionario donde solicitar el perdón divino.


Lo que nos llama inmediatamente la atención es un gran altar sobre el muro del evangelio dedicado a la Virgen con el Niño consolando a las Ánimas del Purgatorio que se atribuye a Antonio Gutiérrez Rodríguez y fue realizado en 1930.

Al fondo nos encontramos con La Crucifixión de San Pedro. Sobre el muro de la epístola, dos lienzos ovalados que describen escenas de la vida de San Felipe Neri.



jueves, 18 de enero de 2018

El Oratorio de San Felipe Neri (7): Retablos del Muro de la Epístola.




En el muro de la epístola nos encontramos cuatro retablos, el último de ellos, el de San Felipe Neri, está situado en el crucero del templo.


Comenzando desde los pies de la iglesia, los retablos son los siguientes:


1.- San Francisco de Sales.

Retablo neoclásico con San Francisco de Sales en el centro. Arriba, en el ático, tenemos un lienzo de Nuestra Señora de la Soledad.




2.- Nuestra Señora del Socorro.

La Virgen del Perpetuo Socorro está representada en un lienzo gótico-bizantino. Como ya vimos, está doblemente representado en el templo: en este retablo y en el ático del retablo abierto de la fachada del templo dedicado a la Virgen del Carmen.


A sus pies se pueden ver dos reclinatorios tapizados en rojo. Ambos lados del retablo, sobre las paredes contiguas tenemos dos lienzos, uno de ellos dedicado a San Felipe Neri y otro a San Millán de la Cogolla.

En ambos podemos leer un texto donde se explica la indigencia recibida por rezar a ambos santos. No existe diferencia si rezas a San Felipe Neri (te conceden cien días de indulgencias) o si lo haces a San Millán de la Cogolla (también cien días). Lo que no sabemos es si le rezas a ambos te conceden ambas indulgencias.










3.- Retablo del Nacimiento.

El retablo del Nacimiento es del siglo XVIII. el centro lo ocupa la escena del nacimiento con los padres y el niño. A ambos lados se encuentran los abuelos, San Joaquín, obra del siglo XVIII, y Santa Ana, obra de Francisco de Ocampo del siglo XVII.




4.- San Felipe Neri, en el transepto de la iglesia.

El retablo de San Felipe Neri es de estilo neoclásico. La imagen del titular fue realizada por Pedro Roldán y está representado con un relicario en el pecho. A ambos lados se encuentran las imágenes de San Pedro y San Pablo. Arriba, en el ático tenemos una pintura de Virgilio Mattoni que representa el calvario.